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9 julio, 2018

Uno de los problemas del Cicitem es que no tiene una infraestructura propia

Entrevista Dra. Mariella Rivas

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¿Pero qué es el Cicitem, si yo estuve en la Universidad de Antofagasta (UA)? Preguntaron por correo electrónico desde Holanda a la directora del Centro de Investigación Científico Tecnológico para la Minería, Mariella Rivas Álvarez.

En 2012 y semanas antes de ese mensaje, la doctora en Ciencias Biomédicas estuvo con un científico de ese país en su laboratorio, recinto facilitado por la UA, evaluando la posibilidad de desarrollar una investigación.

“Él (investigador) estuvo en mi laboratorio. Sin embargo cuando le escribí para que comenzara el proyecto con el Cicitem, me preguntó qué era eso, ya que sólo recordaba su visita a la Universidad de Antofagasta”, explicó Rivas.

Aunque finalmente ese episodio sólo quedó en una anécdota -después de aclarar todo finalmente se concretó la investigación- para la directora interina ese hecho es sólo una muestra de las dificultades que implica para el Cicitem no disponer de infraestructura propia.

En sus 12 años, el centro ha arrendado cuatro oficinas en diferentes sectores antes de llegar al espacio administrativo que ocupa en un edificio de calle Sucre, frente a la Costanera.

Dispersos

Los laboratorios y otras dependencias claves para hacer ciencia en la región, agregó Rivas, están dispersos en distintos puntos de Antofagasta. La científica insiste en que esto los perjudica.

“No tenemos infraestructura propia, necesitamos un espacio independiente para mostrar. Sería más fácil tener un edificio que concentre todo”, aseguró.

La doctora también detalló en qué consiste el trabajo del Cicitem, lo difícil que es la investigación científica en regiones y habló sobre las críticas que ha recibido el centro sobre su real aporte a la región.

¿Qué es lo que hace el Cicitem y desde cuándo está funcionando?

-Hacemos ciencia basada en las fortalezas del territorio. El centro es una corporación de derecho privado sin fin de lucro y sus socios fundadores son las universidades Católica del Norte y de Antofagasta, además del Gobierno Regional y Conicyt. El proyecto se aprobó en 2004, pero comenzó a funcionar en 2006.

¿De dónde obtienen financiamiento y cuántas personas trabajan en el centro?

-Trabajamos seis doctores contratados, pero tenemos unas 50 personas con convenio de honorarios. Entre administrativos, profesionales, tesistas y doctores somos unos 70, pero como están distribuidos en muchas partes, no nos visibilizamos tanto.

Por parte de Conicyt y el Gobierno Regional tenemos un financiamiento basal que cubre gastos básicos, como arriendos y sueldos.

Y las investigaciones, ¿cómo se financian?

 

-El desarrollo de una investigación se financia con fondos concursables. Como investigadores postulamos nuestros proyectos y si los adjudicamos, tenemos recursos para hacer ciencia.

¿Por qué fue necesario crear un centro como este para la región?

-Nació en el gobierno de Ricardo Lagos (2000-2006) para descentralizar la ciencia, actualmente hay 11 centros regionales. Este 2018 cumplimos 12 años y estamos preparando una memoria que compilará un resumen de todo lo hecho en este tiempo. En enero construimos una red de centros regionales en la que participan todos los directores, porque todos tenemos problemas bastante comunes.

¿Qué tipo de problemas?

-Estos problemas nacen de cómo se crearon los centros y una de las principales dificultades es que no tiene infraestructura propia. Tenemos oficinas administrativas. Los laboratorios y los investigadores son cedidos por las universidades y eso hace que se pierda la visibilidad de lo que hace el centro.

Se trabaja en colaboración, pero hay cosas que son propias del Cicitem. Tenemos 12 años y hace mucho tiempo estamos pidiendo al Gobierno Regional apoyo para tener infraestructura propia.

¿Ha podido plantear esto a los intendentes de turno?

-El exintendente Arturo Molina estaba muy interesado en lograr un edificio para el centro, la comisión de Ciencia del Consejo Regional también. Ahora tenemos que convencer a Marco Antonio Díaz (actual intendente).

Los cambios de gobierno hacen que el proceso para concretar la idea sea más lento, volver a explicar todo el proyecto a un nuevo intendente…

-Las propuestas están escritas, pero claro, hay que llevárselas al intendente, éste necesita tiempo para leerlas, luego tenemos que explicar el contexto y convencerlo.

Y todo ese trabajo ya lo habíamos hecho con el intendente Molina e incluso, por eso conseguimos financiamiento basal para tres años. Como hubo cambio de gobierno las platas han tardado en llegar.

Litio

Las críticas al aporte hecho por Cicitem en sus 12 años de existencia cobraron actualidad debido al anuncio de Corfo que confirmó la instalación del Centro de Transición Energética y Materiales Avanzados para el Desarrollo del Litio, el cual contará con un millonario financiamiento proveniente de los contratos con Albemarle y Corfo.

Algunas críticas apuntan a qué es lo que aporta Cicitem. ¿Cuántos proyectos tienen en ejecución?

 

-Tenemos 11 proyectos en ejecución (cada uno con una duración entre los 24 y 36 meses). Por lo menos hay unos 50 proyectos en los 12 años del centro aunque esos detalles estarán en la memoria que saldrá el 30 de agosto.

El Instituto Nacional de Propiedad Industrial nos acaba de aprobar una patente y hay otras dos solicitadas. Es un sistema de mediciones electroquímicas en línea con sólidos conductores como metales y minerales.

Esa patente fue solicitada en 2013 y para lograrla, se necesita que sea algo novedoso. Para saber si esto es así, se encarga a una empresa externa que realiza un estudio mundial para determinar si lo hecho puede patentarse.

Estos son procesos muy largos y ahí falta un modelo y proyección de Estado. En España no es necesario que las universidades patenten todo, ya que no hay certeza que alguien compre esas patentes. Lo que hacen es publicar en una página web los estudios disponibles para copatentamiento.

¿Y respecto de las críticas que recibe el Cicitem?

-Primero, estamos en región y ahí ya tenemos un desfase con Santiago porque no todas las cosas pueden hacerse de forma inmediata. También hay falta de infraestructura y no está toda concentrada en un solo lugar, lo que nos ayudaría mucho en temas logísticos.

Tenemos muchos equipos, pero para usarlos hay ir a la UCN, a la UA o una minera.

Otro factor es que la investigación requiere de maduración y nuestros investigadores son relativamente jóvenes, no hay nadie sobre los 50 años, yo me titulé en 2006 y soy la más antigua.

El año pasado trajeron a 30 dueños de pequeñas mineras de Coquimbo a visitar proyectos.  Estuvieron una semana aquí pero tuvimos que pedir un auditorio a la UA, no tenemos nadie propio que mostrar, para decir aquí están nuestros laboratorios, nuestros equipos, eso también genera un problema de identidad.

“El exintendente Arturo Molina estaba muy interesado en lograr un edificio para el centro, la Comisión de Ciencia del Consejo Regional también. Ahora tenemos que convencer al nuevo intendente Marco Antonio Díaz”. “El Instituto Nacional de Propiedad Intelectual nos acaba de aprobar una patente y hay otras dos solicitadas. Se trata de un sistema de mediciones electroquímicas en línea con sólidos conductores como metales y minerales”.

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Gentileza Mercurio de Antofagasta

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